Oradour Sur Glane

por | Top Destinos, Visita Guiada

Existen lugares en el mundo despojados de vida, en los que la barbarie y el sinsentido han cambiado totalmente su fisonomía, en los que el dolor es su seña identificativa e incluso en sus silencios más recalcitrantes, nos da la sensación de escuchar los quejidos de las personas que en ellos sufrieron, murieron y han pasado a la historia negra de la humanidad, por estar en el lugar equivocado. Este es el caso de la pequeña localidad francesa de Oradour-sur-glane que, el 10 de junio de 1944, fue literalmente arrasada por la división blindada “Das Reich de la Waffen SS”.

En junio de este año 2015 se cumplirán 71 años desde que se perpetró este atroz genocidio, considerado por muchos, uno de los peores crímenes en la sangrienta hoja de servicio del brazo militar más duro de la SS Nazi. En las dos horas que duró el asedio, los alemanes aniquilaron a 642 personas y destruyeron 328 construcciones.

El General De Gaulle quiso preservar las ruinas de Oradour, para dejar a la humanidad un testimonio irrefutable, de las graves consecuencias de la guerra, por lo que nuestra visita guiada de abril nos adentrará en la historia de una población cualquiera, repleta de vida e ilusiones truncadas.

Cómo llegar

Oradour se encuentra situada a pocos kilómetros de Limoges, en  medio del triángulo formado por la carretera N-147, que comunica Limoges con el Norte; la E-603, que sale de Limoges en dirección oeste, rumbo al mar, y la D-675. En los tres casos se trata de carreteras con buen firme y mucho tráfico, en las que encontraremos indicaciones para tomar la carretera D3 o la D9, que nos conducirán directamente hasta Oradour.

Dónde aparcar

En cuanto al aparcamiento, la localidad dispone de un área de autocaravanas, gratuita, con capacidad para 27 vehículos, situada en la Rue du Stade, justo en frente del “Centro de la Memoria de Oradour”. Al tratarse de una ciudad muy turística, es recomendable llegar a primera hora.

Oradour Sur Glane

Centro de la Memoria de Oradour

Una vez aparcados, caminaremos los pocos metros que nos separan del impresionante edificio del Centro de la Memoria. Éste se inauguró en 1999 y constituye el acceso principal a la Villa Mártir y también, porque no decirlo, es el primer eslabón que prepara al viajero, para lo que más tarde se encontrará al visitar la ciudad propiamente dicha.

Se trata de un museo creado para conmemorar tanto la historia de Oradour, como la invasión alemana en Francia. La exposición permanente “Entender Oradour” comprende un recorrido audiovisual en francés, desde el año 1933 al 1944, la reconstrucción de la población y un mensaje universal. Además, nos muestra cómo era la vida de esta pequeña población de la campiña francesa, antes de la llegada de las tropas nazis.

La visita a la Ciudad Mártir

Accederemos a la ciudad a través del Centro de la Memoria y es posible visitarla de forma gratuita, sin tener antes que realizar el recorrido completo por el museo. La ciudad se encuentra, actualmente, como la dejaron los nazis cuando se marcharon el 13 de junio de 1944.

Una vez dentro, el primer impacto que genera la ciudad al viajero es de estupefacción e incredulidad, ya que sus calles desiertas,  flanqueadas por edificios de piedra semi-derruidos, son un bofetón directo al corazón de muchos visitantes. Pronto comenzaremos a ser conscientes del terror vivido aquel trágico día, pues las pequeñas inscripciones que iremos descubriendo en cada calle, nos irán indicando los hechos acaecidos: fusilamientos, separaciones, etc…  En definitiva, retazos de una vida sepultada entre cascotes y hierros retorcidos.

Muchas de las casas están etiquetadas con el nombre del negocio y de la persona que regentaba el mismo. De esta manera, nos iremos sumergiendo poco a poco en una triste historia de panaderías, talleres de coches, hoteles y personas, que vivían ajenas al inminente peligro. Es precisamente en este punto donde tomaremos consciencia de que Oradour fue una población normal, como en la que vivimos con nuestras familias y amigos, y todavía resultará más doloroso proseguir la visita, pues el recorrido nos irá produciendo cada vez más inseguridad y desasosiego, más vulnerabilidad y más percepción de que la vida se nos puede escapar en un minuto.

Los únicos supervivientes

De hecho, la imagen más recurrente durante todo el recorrido es, sobre todo, lo que sobrevivió al entuerto, lo que el fuego no logró destruir, que básicamente fueron los chasís de los coches, en la actualidad coloreados de oxido,  máquinas de coser, el esqueleto de las bicis, los utensilios de hierro de la panadería o la chapa chamuscada del taller de coches; y todo este cauce de piedras desnudas y hierros retorcidos nos conducirán, inexorablemente hasta la iglesia de la población, en la que el drama alcanzó cotas indescriptibles, pues fue precisamente allí, donde murieron todas las mujeres, niños y bebés de la población.

Tras recorrer sus calles podremos acercarnos al cementerio de la población, en el cual enterraron a las víctimas de la masacre. También es recomendable visitar la cripta subterránea que encontraremos justo a la entrada del mismo. En ella, podremos ver objetos cotidianos, encontrados entre las ruinas de los hogares destruidos.

El resultado de tanta barbarie

Tras el asedio, los alemanes reunieron a los 642 habitantes de Oradour en la plaza principal de la población. Repartieron a los hombres entre la Bodega Denis, el Cobertizo Beaulieu, el Garaje Desourteaux, el Granero Milord y el Granero Laudy. A las mujeres, niños y bebés, los reunieron en la iglesia. Los hombres fueron los primeros en caer, ametrallados mientras las mujeres oían el sonido de las balas, siendo posteriormente quemados. Las mujeres y los niños no corrieron mejor suerte, y fueron asfixiados con granadas de mano, mientras les ametrallaban cuando intentaban huir, para posteriormente quemarlos. En la iglesia todavía puede verse el estado en el que quedó la campana, completamente fundida y, a los pies del altar mayor, podréis ver con estupefacción unos hierros retorcidos, de lo que en su día fue un carrito de bebé.

Oradour-sur-Glane no es una visita cómoda, ni divertida, pero si imprescindible para entender las atrocidades de la guerra. En el asedio murieron 190 hombres, 245 mujeres y 207 niños y bebés, el más pequeño con tan solo ocho días de vida, y únicamente lograron sobrevivir tres personas, dos hombres y una mujer.

Texto: Loli Beltrán – Fotografía: On Road Magazine

CENTRO DE LA MEMORIA DE ORADOUR SUR GLANE

  • Horario: De 9 a 18 h.
  • Precio: Gratuito.
  • Animales domesticos no admitidos.
  • Horario: 24 horas
  • Precio: Gratuito.
  • GPS: N 45ª 56′ 129″ / E 1º 1′ 531″
  • Plazas: 27.

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