Nido del Águila, la casa de recreo de Hitler

por | Top Destinos, Visita Guiada

Entre el cielo y la tierra, entre lo divino y lo terrenal se encuentra Berchtesgaden, un oasis en el corazón de los Alpes Bávaros, en Alemania, que guarda celosamente al Nido del Águila, como una de sus joyas de la corona. Lugar elegido tanto por santos como por demonios, la Casa del Kehlstein fue construida en un ejemplo de arquitectura nacionalsocialista, que brinda al visitante una impresionante vista panorámica de toda la región.

La casa fue un proyecto de Martin Bormann, quien se la regaló a Adolf Hitler en nombre del partido, en su cincuenta cumpleaños. Sin embargo, Hitler visitó la casa del Kehlstein en contadas ocasiones, ya que sufría de vértigo y fue su amante, Eva Braun, quien la disfrutó. Cuando el Tercer Reich se derrumbaba hacia el final de la guerra, Eva Braun viajó hasta Berlín para estar a su lado en el Führerbunker, situado bajo la Cancillería del Reich. Ante la cercanía de las tropas del Ejército Rojo, el 29 de abril de 1945, Braun contrajo matrimonio con Hitler en una breve ceremonia civil. Menos de cuarenta horas después, ambos se suicidaron dentro del búnker, ella con la ingestión de cianuro y él de un disparo en la cabeza.

Cómo acceder

Llegar al Nido del Águila es, ya de por sí, toda una aventura. Desde Berchtesgaden, tendremos que superar el empinadísimo puerto de montaña que nos conducirá hasta el “Centro de visitantes Obersalzberg”. En él encontraremos un enorme parking (3€/día) en el que podremos aparcar nuestro vehículo, pero en el que no está permitida la pernocta.

Una vez allí, dos serán las opciones que tendremos para visitar el Nido del Águila: La primera y más sencilla, es tomar uno de los autobuses lanzadera que nos llevarán hasta la cima (16,50€/persona). Con los tickets nos darán la hora exacta de salida y el número de autobús que nos conducirá hasta la cima, no tiene perdida. La segunda opción es solo apta para los más aventureros, ya que deberemos recorrer a pie los 6,5 kilómetros que separan el Obersalzberg del Nido de Águila. Si optamos por esta segunda opción, podremos ir disfrutando, sin prisas, de un recorrido repleto de impresionantes precipicios y de una naturaleza que bien merece el esfuerzo. Además, tendréis otra recompensa extra, ya que si realizáis la subida a pie la visita es gratuita.

Centro de Documentación Obersalzberg

Antes de comenzar la subida, es recomendable hacer una pequeña parada en el Centro de documentación Obersalzberg, inaugurado en 1999, en el que podréis informaros sobre los acontecimientos que relacionan a Berchtesgaden con la historia del Tercer Reich. (3€/persona).

En su exposición permanente encontraréis abundante información sobre Berghof, el Nido del Águila, la vida de Hitler, la persecución de los judíos, incluyendo vídeos, audios, fotografías originales, documentos de la época y un recorrido por pequeños tramos, de lo que en su día fue un enorme complejo subterráneo de bunkers. Además, es una excelente oportunidad para aprender de los errores del pasado y, sobre todo, una lección importante para que éstos no se vuelvan a repetir.

Centro visitantes Obersalzberg - GPS: N 47º 37′ 50” / E 13º 02′ 22"

La carretera del Kehlstein

Sin duda otro de los atractivos de la visita al Nido del Águila es la carretera del Kehlstein, una obra maestra de ingeniería, que se construyó en tan solo trece meses. La carretera es única, tanto por la forma en la que fue construida, como por el vertiginoso desnivel que salva, con tan solo una curva. En 1952 fue cerrada al público y, desde entonces, los autobuses convierten el ascenso en una experiencia única, habiendo recibido el galardón como la “Carretera de montaña más espectacular del país”. De hecho, las vistas durante el recorrido son formidables, en algunos momentos vertiginosas, incluso teniendo que tragar saliva y respirar hondo.

En la Cima

Una vez en la cima bajaremos del autobús para encontrarnos con un mirador intermedio a través del cual nos encaminaremos por un largo túnel que se adentra en la roca, dando la sensación de introducirnos en un refugio anti-nuclear. El túnel está ligeramente iluminado, ofreciendo un aspecto lúgubre y sombrío al emplazamiento. Al final del mismo encontramos un fastuoso ascensor, mediante el cual se ascienden los últimos 125 metros que quedan hasta llegar finalmente al Nido del Águila. El ascensor, de bronce pulido, espejos venecianos, cuero en tonos verdes y grandiosa composición, reafirma la gran importancia de las personas que en él se elevaban.

La Casa del Kehlstein

La Casa del Kehlstein no fue alcanzada por los bombardeos aliados debido principalmente a su pequeño tamaño, por lo que prefirieron centrarse en la población de Obersalzberg, donde la mayoría de la cúpula nazi tenía sus residencias de verano. Tras la guerra se salvó casi milagrosamente de la destrucción ya que, aun habiendo pertenecido al Führer, apenas se la relacionaba con él.

En la actualidad, únicamente se conserva su estructura original, ya que se ha convertido en un restaurante y pertenece al estado de Baviera. El salón principal funciona como bar y tienda de souvenirs,  y su chimenea de mármol, regalo de Mussolini, es lo único que se conserva de aquella época, ya que se han eliminado casi todas las referencias a su pasado nazi, excepto una galería fotográfica en la que podremos ver en imágenes la historia del lugar.

Una visita de vistas excepcionales

Una vez arriba, el Nido del Águila nos recompensará con unas vistas excepcionales. Nuestro principal reto será disfrutar de la impresionante panorámica que abarca un espacio de unos 200 kilómetros a la redonda. Ante nosotros tendremos la majestuosidad de los Alpes Bávaros, con el Hoher Göll brillando como protagonista absoluto, y los Alpes Austríacos aderezando una visión sublime de picos y nubes, en una sincronía difícil de olvidar, cuyo punto álgido se dibuja con Berchtesgaden y las aguas cristalinas del Königssee.

Un restaurante con vistas

Antes de dar por terminada nuestra visita os recomendamos hacer una última parada en la Casa del Kehlstein y disfrutar de una humeante taza de café, con vistas. Su espartano interior nos ofrecerá un lugar acogedor en el que disfrutar de sus 1.834 metros de altitud y, sobre todo, nos obsequiará con un momento excepcional para reposar todo lo vivido y para saborear unos paisajes de excepción, siempre y cuando, tengamos la suerte de llegar en un día despejado, pues hemos de apuntar que la niebla es el principal inquilino de estas tierras solitarias, en las que una vez, un pequeño hombre tuvo el sueño de ser el Rey del Mundo.

Texto: Loli Beltrán – Fotografía: On Road Magazine

CENTRO DE VISITANTES DE OBERSALZBERG

  • Horario: De 9 a 18 h.
  • Precio autobús: 16,50 €/persona.
  • Precio centro de documentación: 3 €/persona.
  • Aparcamiento del centro de visitantes
  • Horario: 24 horas
  • Precio: 3 euros / día
  • GPS: N 47º 37′ 50” / E 13º 02′ 22″

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