Islas Borromeas

por | Monográfico, Top Destinos

No todas las islas están en el mar, ni todas tienen magníficos tesoros escondidos en la cueva del pirata, pero la mayoría de ellas atesoran un encanto tan especial, que el viajero que llega hasta sus puertas quiere descubrir sus más íntimos secretos. Este es el caso de las Islas Borromeas, situadas entre las ciudades de Stresa y Verbania, en el Lago Maggiore, el segundo lago más grande de Italia, en el que encontraremos este archipiélago formado por la monumental Isla Bella, que alberga el Palacio Borromeo del siglo XVII y espectaculares jardines; la pintoresca Isla Pescatore, una delicia de callejuelas de colores; y la Isla Madre, famosa por su jardín botánico repleto de plantas exóticas. Además de las tres islas principales, existen dos islotes: el Isolino di San Giovanni, situado frente a la Pallanza, y el Scoglio della Malghera.

En el archipiélago, el viajero podrá disfrutar de la “Dolce Vita italiana” en un entorno fantástico, ubicado entre bosques, imponentes montañas y verdes colinas, que se sitúan entre Lombardía, Piamonte y Suiza. De hecho, hasta el poeta francés Montesquieu afirmó, de ellas, que eran el “lugar más bello del mundo” y es que, estas pintorescas islas sumergidas en las maravillosas aguas del Lago Maggiore, roban el corazón al viajero más pragmático.

Los Borromeo, propietarios de las islas

La familia Borromeo se convirtió en propietaria de las islas en el siglo XIV, dando inicio a su transformación, construyendo villas y jardines realmente maravillosos. En la actualidad, la familia de origen florentino posee la Isla Bella y la Isla Madre, además de los dos islotes conocidos como el Castillo de Cannero, debido principalmente a la presencia de arquitectura que se remonta al Medievo.

Cómo visitar las Islas Borromeas

Conocer las Islas Borromeas es una tarea fácil y divertida. Tomaremos como base la población de Baveno, en la que encontraremos un área de autocaravanas en la que poder dejar nuestro vehículo mientras hacemos la visita. Eso sí, hemos de tener en cuenta que la mayoría de las carreteras que nos llevarán hasta los grandes lagos italianos, son muy estrechas y concurridas. GPS: N 45º 54′ 41″ / E 8º 30′ 2″

Una vez en el área, iremos caminando hasta el centro de la población (5 minutos), para comprar los tickets del barco que nos llevará a recorrer las islas. Existen varios tipos de billetes y recorridos, cuyo precio oscila entre los 12 y los 17 euros por persona, y permite el libre movimiento entre las islas y sus localidades cercanas de tierra firme durante 24 horas.

La frecuencia horaria de estas embarcaciones es de aproximadamente media hora, por lo que podremos disfrutar de las islas a nuestro ritmo, sin prisas y, sobre todo, sin demasiadas aglomeraciones.

Isola Bella

Isola Pescatore

Isola Madre

Baveno - GPS: N 45º 54' 41" / E 8º 30' 2"

Isla Bella, la más sorprendente   

Sin duda el golfo Borromeo constituye el rincón más bonito del lago Maggiore, motivo por el cual, al visitar sus Islas, podremos disfrutar de los monumentos más espectaculares de la zona. La primera parada en este acuático recorrido nos llevará hasta la fantástica Isla Bella, dónde podréis visitar su famoso palacio del siglo XVII en forma de barco.

El Palacio fue construido en 1632 por Carlos III Borromeo y fue dedicado a su esposa Isabella (de ahí el nombre de Isola Bella). La planificación de los jardines estuvo a cargo de Milanese Angelo Crivelli, quien logró realizar una distribución magnífica, tanto de la vegetación como de las fuentes, los caminos y por supuesto de su excepcional arboleda.

Pasear por el jardín se convierte en una experiencia sensorial, en la que los colores vibrantes y las texturas dan sentido a todo el recorrido, y todo ello sin contar, que basta levantar la vista, para vernos envueltos por las cristalinas aguas del lago Maggiore y las estáticas montañas de los Alpes, que decoran el horizonte. Sin embargo, no fue hasta 1671 cuando Carlo Fontana finalizó la obra, convirtiéndola así en el suntuoso Palacio que es en la actualidad, y que han aprovechado personajes tan dispares como Napoleón Bonaparte, en 1797, al que se le dedica una sala, y Mussolini, que lo convirtió en sede representativa durante la Conferencia Internacional de 1935.

Aún así, Isla Bella es mucho más que su palacio y, durante nuestra visita, podremos disfrutar de un pueblecito encantador, en el que sus casitas aparecen pintadas en colores pastel y su bullicioso centro, repleto de estrechas calles y pequeñas tiendas, se pierde entre bonitos detalles marineros y manteles de cuadros impolutos, dispuestos sobre pequeñas mesas decoradas con flores naturales. Todo en Isla Bella rezuma encanto, e incluso sus gentes de rostros sonrientes y palabra veloz, invitan al viajero a dejar unas monedas para el cuidado de los gatos de esta isla de las maravillas.

Isla Pescatore, la más tradicional  

Continuaremos en la bonita Isla Pescatore. De las tres es la única habitada durante todo el año y también es la única que no pertenece a la familia Borromeo. Este hecho ha proporcionado, a la pequeña Isla Pescatore, la suficiente libertad para reinventarse a su manera y vestirse de piedra y colores alegres, lo que da como resultado una isla con una personalidad verdaderamente deliciosa, con connotaciones más tradicionales y más cercana al corazón de los italianos.

La bonita iglesia de San Víctor conserva huellas de una antigua capilla, que probablemente fue construida por los monjes de Scozzòla y fundada por Liutardo, obispo de Pavía, a mediados del siglo IX. También podremos descubrir, durante nuestra visita, el antiguo arte de pesca que siguen utilizando los 50 habitantes de la isla, y su tradicional manera de secar el pescado, colgándolo en sus alargados balcones para que el astro rey haga su trabajo. Asimismo, durante nuestra visita podremos aprovechar para tomarnos un riquísimo helado tradicional, o simplemente sentarnos en cualquiera de sus bonitas terrazas y disfrutar de la vida de esta isla con alma de pescador.

Si vuestra visita coincide además con la festividad de la Virgen, en agosto, podréis presenciar la pintoresca procesión de las barcas de pescadores que navegan iluminadas llevando la estatua de la Asunción alrededor de la isla. La misma es de una belleza realmente inspiradora.

Isla Madre, la isla botánica

Finalizaremos nuestro recorrido en la Isla Madre, la más grande de las tres y seguramente la más característica de las Islas Borromeas. La misma es prácticamente un jardín botánico al aire libre, construido en cinco niveles, en los que podremos disfrutar de un magnífico jardín romántico de estilo inglés.

Flaubert describió a la misma, en 1845, como  “el lugar más voluptuoso que jamás había visto” y es que la más grande de las Islas Borromeas es un lugar único en el mundo, tanto por su ubicación en un lago como por la belleza de sus jardines, ya que el conjunto es famoso por la floración de sus azaleas, rododendros y camelias, y por el ejemplar más grande de Europa de Ciprés de Cachemira, además de por las espalderas de cedros y limones, y su colección de hibiscos, su Ginkgo biloba y por sus emparrados de glicinas antiquísimas. Por si fuera poco, en la Isla Madre se pueden ver faisanes dorados y pavos reales blancos en libertad, por lo que estos jardines están considerados como uno de los mejores ejemplos de arte de jardinería de Europa.

A la sombra del gran ciprés de Cachemira, nos sentiremos como si formáramos parte de las “Mil y una Noches”, y su Palacio del siglo XVIII, construido sobre los restos de una iglesia con ábside de planta cuadrada, nos abrirá sus puertas para deleitarnos con las colecciones privadas de libreas, muñecas y porcelanas de la familia Borromeo. Una de las joyas de este palacio es, sin duda, la exposición denominada “Teatrini delle Marionette” del siglo XVIII y XIX.

La Isla Madre ofrece al viajero un gran impacto escenográfico y visual, ya que es un lugar de una belleza explosiva, máxime si hacemos coincidir nuestra visita con su periodo de floración, pues la misma se convertirá en un concentrado sutil de perfumes y aromas de antiguas glicinas, ramas de cedro y limones en flor.

Isolino di San Giovanni y Scoglio della Malghera

Si todavía os quedan más ganas y queréis descubrir los otros dos islotes Borromeos, os damos las claves. Para llegar hasta el Isolino di San Giovanni, deberéis dirigiros a la población de Pallanza, aunque hemos de señalar que solo podréis ver el islote desde la misma, ya que el Isolino no está abierto al público. Aún así, es posible admirar su belleza paseando por la orilla del lago Pallanza. GPS: N 45° 56′ 0″/ E 8° 32′ 0″

En cuanto al Scoglio della Malghera, es la más pequeña de las cinco islas y se encuentra situada en el municipio de Stresa, a tan solo  700 metros al este de la orilla del lago. La isla tiene una playa de guijarros al suroeste, y sus únicos habitantes son las gaviotas que se posan distraídas en un ir y venir de revoloteo de alas. Esta pequeña isla está deshabitada, por lo que tampoco podremos visitarla.

Y ahora sí, con los dos islotes de las Islas Borromeas, finalizamos nuestro monográfico y nuestra aventura acuática en tierras italianas. Estos pequeños mundos nos han hecho soñar y nos han permitido descubrir el Lago Maggiore desde otra perspectiva, mostrándonos como, a veces, el destino y el dinero, pueden crear mundos paralelos, que cambian el devenir de un lugar, solo por el hecho de que alguien que se fijará en ellos.

Texto: Loli Beltrán / Fotografía: On Road Magazine

Datos prácticos

  • Área de Baveno: GPS: N 45º 54′ 41″ / E 8º 30′ 2″
  • Precio barcos: billetes y recorridos, 12 y los 17 euros por persona, y permite el libre movimiento entre las islas y sus localidades cercanas de tierra firme durante 24 horas.
  • La frecuencia horaria: 30 minutos

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