Autocaravanas “aluminio versus fibra”: pros y contras

por | En ruta, On Road World

¿Capuchina o perfilada? ¿Chasis Fiat o Ford? ¿Cama doble o literas? Son muchas las dudas que a uno le surgen cuando decide comprar una autocaravana y no siempre resulta sencillo tomar una decisión. De todas ellas hay una pregunta que no todo el mundo tiene en cuenta y que, sin embargo, condicionará la vida útil de nuestra autocaravana. Se trata del material del revestimiento exterior, donde surge la eterna pregunta ¿Aluminio o fibra?

Como todo en la vida, hay detractores y defensores de ambas soluciones. Probablemente encontraremos opiniones para todos los gustos, incluso entre profesionales especializados de distintas empresas del sector. Muchos  lo achacarán al interés de los mismos por la venta del vehículo que ellos mismos comercializan, pero sin duda el motivo de tal dilema reside en que no hay una solución mejor o peor que otra, simplemente una que se adecua más a las necesidades de cada comprador. On Road Magazine intentará desvelar las ventajas e inconvenientes de cada uno, para que, de esta manera, tengáis las armas suficientes para poder tomar una decisión acertada.

Tipos de revestimiento

La evolución de los paneles con los que se construyen las autocaravanas ha sido considerable durante los últimos años, en un incesable empeño de los fabricantes por conseguir materiales más aislantes y resistentes, pero con un menor peso. Sin embargo, cuando se trata del revestimiento exterior, siempre terminamos en la misma duda: ¿Aluminio o fibra?

El revestimiento de aluminio tiene una larga tradición para su uso en autocaravanas, especialmente del tipo corrugado, también conocido como “piel de sapo”, ya prácticamente en desuso, pero empleado durante muchos años en los vehículos de gamas más bajas. Los revestimientos de aluminio liso, por su parte, tienen un acabado mucho más atractivo y por ello se siguen utilizando hoy en día, especialmente en los vehículos de gama media y alta.

La fibra de poliéster llegó más tarde al sector pero se apoderó rápidamente del mercado, por su mayor facilidad de montaje y menor coste, lo cual hace que hoy en día lo encontremos en la mayoría de modelos, especialmente en las gamas medias y bajas, aunque tampoco es de extrañar que algún vehículo de alta gama apueste por dicha terminación.

Pros y contras del aluminio

Con un acabado liso y elegante, el aluminio ha sido el material más utilizado en las autocaravanas de gama alta durante los últimos años. Su imperceptible decoloración con el paso de los años y su mejor transpiración, que reduce la condensación y el crecimiento de moho en el interior de la autocaravana, son características realmente interesantes, pero la más atractiva de todas es su menor peso, una gran ventaja para la lucha contra el sobrepeso de las autocararavanas, en la que están inmersos los fabricantes y que convierten al aluminio en el material perfecto.

Además, el aluminio es un material, cuyo carácter elástico, hace que sea muy difícil de romper o agrietar en caso de que produzca algún golpe o accidente. Sin embargo, esta misma flexibilidad es también uno de sus mayores inconvenientes, ya que lo hace especialmente sensible a los daños por granizo o a los pequeños golpes en las paredes laterales. En dichos casos, la reparación resulta muy complicada, ya no digamos en el caso de aluminio corrugado, siendo necesaria, en la mayoría de los casos, la sustitución del panel entero con los inconvenientes y sobrecoste que ello conlleva.

En la actualidad  el precio del aluminio es algo superior al de la fibra de poliéster, un factor muy determinante, teniendo en cuenta la situación económica actual y que hace que, ante la duda, muchos terminen decantándose por la fibra.

Pros y contras de la fibra

Cuando un producto se convierte en uno de los más utilizados por la mayoría de fabricantes de autocaravanas es por algún motivo, y en este sentido la fibra de poliéster no está exenta de ventajas. La mayor de ellas, respecto al aluminio, probablemente resida en su resistencia a los pequeños golpes y al granizo, algo especialmente importante cuando se trata de personas que viven o viajan a zonas con una climatología adversa, como el norte de Europa. Pero es que además, en caso de accidente, la facilidad para la reparación de la fibra es mucho mayor y no precisa de unas manos tan especializadas, pues no será necesario desmontar media autocaravana para la reparación de un pequeño golpe. La fibra también dispone de un coeficiente de aislamiento térmico mejor que el aluminio, un material conductor y más influenciable por los cambios de temperatura, algo que, sin embargo, tampoco nos debe preocupar en exceso, pues el encargado de aislar nuestro vehículo de la temperatura exterior es el material aislante del que disponen todos los vehículos, entre el revestimiento exterior y el interior de las paredes.

Lamentablemente no todo podía ser perfecto y en este sentido la fibra tiene un gran inconveniente: la imagen. En el momento de comprar un vehículo nuevo, apenas existen diferencias entre la fibra y el aluminio, pero con el paso de los años los laminados de fibra son propensos a la decoloración y a la descamación, causando que el deterioro de la imagen del vehículo sea mucho mayor que en el aluminio. El más conocido de ellos es el color amarillento que, con el paso de los años, muchos vehículos presentan, especialmente los de color blanco. Por supuesto existen distintas calidades de material pero todos, en mayor o menor medida, sufren más el paso del tiempo que los terminados en aluminio.

 

La solución intermedia

Hay quien dice que el mundo no tiene que ser blanco o negro, que también existe el gris, y en este sentido encontramos algunos fabricantes que, ante el dilema de fabricar sus vehículos en fibra o aluminio, han decidido utilizar una mezcla de ambos. Lo habitual en dichos casos es que nos encontremos con un vehículo fabricado con paredes laterales en una elegante terminación de aluminio, de difícil decoloración y menor peso, y el techo en fibra, ofreciendo una mayor protección contra el granizo.

Sin embargo, hasta esta opción, teóricamente más perfecta, tiene sus inconvenientes y es que la dilatación de ambos materiales por el efecto de la temperatura es distinta, así como la decoloración de la carrocería, pudiéndonos encontrar, al cabo de unos años, con una autocaravana con un techo en un color distinto al de los laterales.

Conclusiones On Road

Como enunciábamos al principio del reportaje, no existe una solución perfecta y, en este caso más que en ningún otro, tendremos que valorar mucho las ventajas e inconvenientes de cada material, para determinar qué opción es la que más nos conviene. Para ello deberemos pensar en el tipo de destino al que nos gusta viajar, las actividades que queremos realizar y, sobre todo, el lugar donde  tenemos pensada guardar la autocaravana para, de estar forma, estar seguros de que vamos a comprar el vehículo que más se adecua a nuestras necesidades.

Texto: Conrado Rodríguez  ·  Fotografias: Niesmann+Bischoff

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